Reportaje – Apuntes rápidos sobre Literatura infantil y juvenil

Apuntes rápidos sobre la Literatura Infantil y Juvenil

 

Por Frieda Liliana Morales Barco

LA NACIÓN: ¿Por qué el hombre necesita historias para sentirse vivo?

NÉLIDA PIÑÓN:    Porque nuestra historia personal es insuficiente. Siempre tenemos que contrastarla con las de los otros, sea el vecino o quien fuera. Eso tiene que ver con un sentimiento de vacío que sólo puede ser llenado con la intriga, con el rumoreo. Para avanzar hacia sí mismo el hombre tiene que saber qué pasa en la casa del otro. Es inevitable: si no sé de tu vida, la mía reduce su dimensión. Estoy convencida de que no se puede volver a casa todos los días, desde el trabajo o de donde sea, sin llevar una pequeña intriga en el bolso. No se puede llegar a casa y decirle al otro: “No he vivido nada”. Uno siempre tiene que dar pruebas al otro de que ha vivido una aventura diaria. Hay que legitimar lo cotidiano. Entonces uno llega y cuenta una historia ampliada. No somos narradores simples, nuestra vida personal no lo permite. Quien vuelva a su casa en silencio es muy peligroso. Le falta horizonte, imaginación y acepta una vida traducida, sin darse el trabajo de traducirla. Los escritores no inventamos la literatura, sino la poética. Ha sido la sociedad humana la que, desde el principio de la tribu, exigió que alguien le contara su historia. Por eso la comunidad acepta la invención literaria como si fuera suya.
(Entrevista ofrecida al Diario La Nación en Buenos Aires, Argentina, en el contexto de la Feria Internacional del Libro).

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El trecho de esta entrevista nos sirve para comenzar nuestra reflexión acerca de la importancia de desarrollar el género de la literatura infantil y juvenil en nuestro medio, ya que la necesidad de cantar, hacer poesía o, simplemente, de contar a los otros lo que sucede a nuestro alrededor es una tarea tan antigua, como la humanidad misma, y se ha llevado a cabo a través de los siglos en voz de oradores, juglares, bardos, sacerdotes y escritores. Todos ellos nos han legado un gran patrimonio literario que ha servido para que nos (re)inventemos en la palabra, en el lenguaje, a lo largo de veintiún siglos.

Como expresión artística, la Literatura, además de ser un conjunto de textos como tal, es una forma de comunicación lingüística. De este modo, implícitamente afirmamos que un texto literario es un mensaje inmerso dentro de un proceso comunicativo en el que están involucrados, obviamente, un emisor (autor) y un receptor (lector), ambos ubicados en un contexto histórico concreto. Eso significa que la lectura no podría existir sin la escritura, y esta, a su vez, sin su material de soporte: el libro. Son elementos intrínsecos que hacen posible la transmisión y conservación de pensamientos y de la memoria de las civilizaciones humanas.

La literatura infantil y juvenil, no obstante, dentro de este contexto, es un término todavía de reciente creación y muy ambiguo, porque bajo esta denominación de género se incluyen todo tipo de impresos: historietas, libros didácticos, Cd-Rom, juegos, libros religiosos, etc., y muchos todavía la confunden con estos productos culturales, y hasta dudan de su valor literario; es más, le dan un espacio fijo dentro del mercado de consumo. Pero, el libro infantil y juvenil como modalidad artística posee características estéticas que envuelven a la literatura de una manera general. El adjetivo que lo especifica no disminuye su valor ni significa la pérdida de cualidad, y aunque sea un tipo de texto literario que trae la peculiaridad de definirse por su destinatario, la obra infantil tiene su dimensión artística asegurada cuando rompe con lo normativo, con lo pedagógico, en fin, con el punto de vista del adulto y, a través de un ejercicio de cualidad con el lenguaje, lleva al lector a una comprensión más amplia de la existencia.

La literatura infantil y juvenil, como género, posee criterios sobre la estructuración de lo literario, el aspecto connotativo del relato y de relación en los niveles de vocabulario y sintaxis. Aspectos estéticos que no son diferentes a los de toda Literatura. A través de ella, el niño infiere la cultura y la historia de su pueblo, y al tener la característica de presentarles el mundo por medio del estímulo que ejerce sobre su imaginario, a través del lenguaje escrito y oral, le otorgan la posibilidad de sumergirse en otras realidades que van más allá de sus experiencias cotidianas y rutinarias, al mismo tiempo que les muestra otras tantas caras del mundo.

Por otro lado, la literatura infantil y juvenil sirve, también, de apoyo para que el niño produzca sus propias representaciones de mundo, gracias a los diversos estímulos lingüísticos que el lenguaje genera a través de las diversas formas estéticas representadas en la poesía, cuento, canciones de cuna, rondas, trabalenguas, adivinanzas y otros más; y le ayuda, asimismo, en la formación de símbolos y en la construcción de su propio sistema de conocimientos lingüísticos. En otras palabras, de un modo más amplio, hay que hacer que el encuentro con los libros sea, para los niños (y adultos), una experiencia única y gratificante, e ir acostumbrándolos a adquirir una relación personal, más afectiva, con ellos.

Este encuentro se debería facilitar llevándolos a conocer las bibliotecas públicas, las librerías, hacer uso de las bibliotecas escolares, hacerlos partícipes, en fin, de las múltiples actividades que involucren el libro, la lectura, la biblioteca, los autores, etc. Recomendar libros es, también, una buena manera de hacer redes de lectores. Por eso, van aquí algunas posibilidades de lectura:

  • Colección Colorín Colorado de Editorial Piedra Santa
  • El hombre que lo tenía todo todo todo de Miguel Ángel Asturias (Versiones corta y larga de Editorial Piedra Santa)
  • El monstruo de la calle de colores de Mario Payeras (Editorial Piedra Santa)
  • El país de los pájaros de Luis Alfredo Arango (Libros de bolsillo Artemis y Edinter)
  • Árbol de pájaros de Francisco Morales Santos (Editorial Norma)
  • Triala, tri la de Gloria Hernández (Editorial Norma)
  • Una experiencia poética de Luis de Lión (Editorial Cultura)
  • Juan, el niño con ojos color de noche de Opo (Perinola libros wuj books Asociación Luciérnaga)
  • La escoba de Nora Plaza (Perinola libros wuj books Asociación Luciérnaga)
  • Tío Conejo y tío Coyote de Ricardo Estrada (Editorial Óscar de León Palacios)

Enlaces:

Más apuntes sobre literatura guatemalteca en el blog Canon Junior Chapin

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