Reportaje – Del latín al espanglish: historia de una evolución

Del latín al espanglish: el idioma no se crea ni se destruye, solo se transforma

“Al destino le agradan las repeticiones…”
Jorge Luis Borges

Por Vania Vargas

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Imágen de Arístides Hernández (Cuba) 

El español es la quinta lengua con mayor número de hablantes en el mundo. 300 millones de personas son las que lo colocan en ese lugar, antecedido únicamente por idiomas como el chino, el inglés, el indostaní y el ruso.

Sin embargo, a pesar de su importancia mundial, su pureza y supervivencia se ven amenazadas por el subdesarrollo de sus áreas territoriales. Este impide su afianzamiento y nos hace pensar que el idioma que ahora hablamos pasará a la historia como una escala dentro de su imparable evolución hacia nuevas formas dialectales.

 

Evolución y disgregación

 

El español empezó su evolución con la colonización y expansión romana en la Península Ibérica. El latín coloquial que fue llevado al nuevo territorio se convirtió en las lenguas romances que hoy constituyen el portugués, francés, italiano, rumano y español. Este último fue el que llegó a América, en 1492, tras el descubrimiento y posterior invasión del territorio.

La historia parecía repetirse. Llegaron, al nuevo continente, escuadrones de soldados poco instruidos, que hablaban un español ya matizado por características regionales y populares que, en la mayoría de los casos, se irían imponiendo junto con su cultura; y en otros, se daría una convivencia que crearía nuevas formas del español.

Esa convivencia le dio al español una serie de matices que se evidencian actualmente en las variaciones léxicas, fonéticas y morfológicas del habla de cada uno de los países americanos. Variaciones que fueron propiciadas, además, por el poco grado de instrucción que prevalece en el territorio.

El estudioso del idioma español Manuel Seco asegura que, mientras más abundante sea en cada país la clase inculta, más prevalecerá la variedad de hablas; y cuanto más se desarrolle esta variedad, más grave es el peligro de que se rompa la unidad del idioma. De allí que el español esté tan propenso a sufrir una disgregación acelerada.

La repetición de una escena

 

De Roma a la Península, y de allí, al Nuevo Mundo. Ahora, a más de 500 años, una escena histórica parece repetirse con algunas variaciones.

Millones de habitantes del Nuevo Mundo se mueven hacia Norteamérica año con año, no para conquistar o apoderarse de la tierra, sino para buscar los medios que les permitan sobrevivir.

De acuerdo con el censo estadounidense de cinco años atrás, de los 290 millones 342 mil 550 habitantes, 39.9 millones son de origen hispano. Lo cual representa un 13.7 por ciento de la población total del país.

De este número, que se encuentra esparcido a lo largo del territorio norteamericano, el 67 por ciento proviene de México; el 14 por ciento tiene orígenes centro y sudamericanos; el 9 por ciento es puertorriqueño; el 4 por ciento, cubano; y el último 7 por ciento tiene otros orígenes hispanos.

Todos estos emigrantes que buscan en el Norte un mejor nivel de vida, han salido huyendo del subdesarrollo de sus países. De allí que la mayoría de ellos carezca, entre otras cosas, de un alto grado de instrucción.

Esto, como ya vimos, hace que cada grupo haya llevado hasta allá su español característico, muy alejado del denominado “culto”.

Esa falta de unidad ha provocado un fenómeno interesante, pues si bien, el español no ha llegado a imponerse en ese país, tampoco ha desaparecido.

La convivencia del inglés y el español ha dado a luz una nueva variación dialectal: el espanglish: una mezcla de ambos idiomas que puede variar ya sea en el léxico, la sintaxis o la adaptación de palabras inglesas al español.

Su fuerza es muy grande. Algunos estudios indican que, por lo menos, en una ciudad como Nueva York, el espanglish se ha convertido en la tercera lengua más hablada, después del inglés y el español.

Además, su fuerza no solo se ha hecho sentir dentro de Estados Unidos; actualmente, se ha esparcido en Latinoamérica, debido a su incursión en el campo de la tecnología.

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Wacha lo que te digo

 

El Pachuco es parte de esta nueva forma dialectale. Algunos estudiosos asocian su nombre con el de El Paso, ese cruce fronterizo entre Arizona y Chihuahua. El pachuco se caracteriza por el cambio de léxico: incursiona regionalismos mexicanos, crea nuevas palabras, y utiliza la sintaxis del inglés en el español.

En el primer caso sirven como ejemplo palabras como Bata (mujer), Bato (hombre), cantón (casa), entabicar (encarcelar), jando (dinero), jefe (padre), rolar (dormir), filear (acuchillar). El segundo caso, puede ejemplificarse con oraciones como la siguiente:

Ese, Crow, onde stá su rampla?/ (Oye, Crow, dónde está tu carro?)

Sin embargo, la atención de los estudios sociolingüísticos se centra en el espanglish, una mezcla de español e inglés que, se cree, surgió en Puerto Rico y luego se generalizó en el resto de la comunidad hispana en Estados Unidos.

Este se caracteriza de diferentes maneras: Puede ser el intercambio de frases en inglés y español. Tal es el caso de (You’ve got a nasty mancha on your camiseta). Se puede manifestar a través de la conversión de una palabra inglesa a española, como: (Quiero parquear el coche).

La traducción de una expresión en inglés al español, utilizando la sintaxis inglesa, es otro tipo de variante, como: (“Te llamo para atrás” por decir “I’ll call you back”). Y también se presenta el caso de las palabras inglesas que se adaptan a la forma del español, como en la frase “Vacumear la carpeta” que viene de “vacum the carpet” (aspirar la alfombra).

Sin embargo, gracias a la diversidad de culturas hispanas, el espanglish también tiene sus variantes, dependiendo del lugar donde se hable. Un claro ejemplo de este fenómeno se da en la palabra “lavandería”, que en Nueva York se conoce como “londry”, mientras que en lugares como San Antonio se denominará “washatería”.

El espanglish ya ha sobrepasado las fronteras norteamericanas y ha llegado a los diversos países de habla hispana a través de la tecnología. El mundo del Internet y las computadoras ha llenado el idioma con palabras nuevas, como mouse, mouse pad, software, hardware, web, links, draguear (que viene de drag: arrastrar), postear, cd, e-mail, etc.

Uno de los grandes estudiosos del lenguaje que ha centrado su atención en este fenómeno es Ilan Stavans, profesor del Amherst College de Massachussets, quien se dedicó a construir un diccionario del espanglish que cuenta con más de 6 mil palabras. Stavans afirma, además, que el espanglish no es un idioma, sino, más bien, una jerga que podría llegar a convertirse en dialecto. La Academia tiembla.

Enlaces: 

Breve diccionario electrónico de espanglish 

Un fragmento de El Quijote de la Macha en espanglish

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