Reseñas – La familia de Pascual Duarte/ Camilo José Cela

La Familia de Pascual Duarte

Camilo José Cela

Comentado por Adolfo Sotelo

Ediciones Destino

Clásicos contemporáneos comentados

Volumen 4

11-resenas-pascual

Pascual Duarte, condenado a muerte, cincuentón y desgraciado, dedica el discurrir del calendario, en la prisión de Badajoz, a la redacción de una agónica epístola, en la cual rememora con puntual lucidez los acontecimientos más trascendentales de su paso por la vida: desde la tosquedad y la miseria de la infancia hasta el cuchillo que atraviesa la garganta de su madre, como última referencia de los nefandos acometimientos que habrían de valerle el último encierro y la muerte a garrote.  Mientras confiesa, Pascual va desplegando una descarnada reflexión sobre la infalibilidad del destino para encaminar sigilosamente al hombre hasta el zarpazo final de la fatalidad.

En esta ingeniosa narración, Camilo José Cela vuelve la vista al campesino extremeño, a la rudeza del hombre primitivo y violento en una tierra recién envilecida y asolada por la sangre de la Guerra Civil Española, y engendra a Pascual Duarte.

Almendralejo, Provincia de Badajoz, la tierra que lo ve nacer, aguarda a Pascual con toda la ira de los años bélicos, y es cómplice y testigo de las eventualidades que arrastran a este personaje a asirse, una y otra vez, de la empuñadura del cuchillo como quien se agarra del ladrillo en falso y lo da todo por la última esperanza por la vida.  El medio de la novela es montaraz y violento; los personajes bárbaros y ruines.  Es en paisajes como estos donde se desvelan las pasiones más bajas y siniestras de cualquier ser en cualquier pueblo.  Y ante semejante condición, cualquier bestialidad no es sino el reflejo del más acérrimo naturalismo que rige a un pueblo entristecido y desgarrado por  la fiesta de la sangre; el reflejo de un pueblo desnudo y abandonado en el cielo abierto de la barbarie.

Pero más allá de las implicaciones históricas y sociales de la novela, y de la evidente importancia literaria que ésta representa dentro de las letras de la posguerra española, hay algo que inquieta mucho más: acaso el hecho de que la vida de Pascual Duarte no sea sino una vindicación de la humanidad del odio, de la violencia, y también de la ternura, como parte fundamental de la batalla entre la naturaleza y la conciencia de todo ser, pese a su inexorable fin.

Coincidamos pues con éstas líneas del transcriptor de las memorias de nuestro personaje, y “dejemos que hable Pascual Duarte, que es quien tiene cosas interesantes que contarnos.”

Vladimir Castillo Ventura

Enlaces:
Audio y video del Nobel de 1989 en la página de la Fundación Cela

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