Cine – Revolutionary Road

Revolutionay road

 

Por José Gerardo Muñoz Barrios

 

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Revolutionary Road* (2008), es un filme inspirado en la interesante novela del mismo nombre, escrita por el casi olvidado escritor estadounidense Richard Yates en el año de 1961. Revolutionary Road es una película dirigida por Sam Mendes (American Beauty) que contó con la participación de Leonardo Di Caprio (Richard Wheeler) y Kate Winslet (April Wheeler) la misma desafortunada y cursi pareja de la mega ridícula producción cinematográfica Titanic, por lo que lógicamente haría pensar que miel es lo que podría rebalsar este filme, pero esto es una apariencia. Para poder darse una idea de lo que es esta película es necesario citar las palabras del mismo Di Caprio al referirse a ella: “es lo que hubiera ocurrido si la pareja de Titanic hubiera permanecido”, así que se trata de un happening realmente caprichoso y muy distante del prometedor cuento de hadas, cargado de contradicciones, choques personales y existenciales de una pareja durante la década de los cincuenta con sus consecuentes convencionalismos.

Revolutionary Road, en primera instancia podría catalogarse como una película de pareja y sus problemas, incluso el inicio es una pequeña escena donde Richard conoce en un bar a April y se enamoran. Por unos segundos la pantalla queda negra. Un pequeño teatro, el público descontento, frente al público una maltrecha actriz agradeciendo con los ojos llenos de lágrimas, su rostro no puede disimular la sensación de mediocridad interior. Un vehículo avanzando, adentro una pareja de esposos, la mujer llorando, el hombre tratando de dar palabras de consuelo, un estallido emocional de la mujer, el hombre responde de la misma manera, se detiene el vehículo, ambos presienten que su vida en pareja ha sido un accionar vacío y mediocre y por alguna extraña razón no encuentran la claridad mental para aceptarlo. Es de mañana, nada ocurre en un apacible vecindario suburbano estadounidense llamado Revolutionary Road, Richard va al trabajo, April se encarga de la casa. Richard se siente triste, vacío, decepcionado, la rutina le ha arrancado de una mordida un pedazo de corazón, desea vengarse de la vida, de April, su vocación existencial es la de ser igual a la de su padre fracasado. April, se siente aburrida, vacía, ve como la vida se le escapa poco a poco y el futuro soñado no fue más que una dulce pesadilla, su presente es insoportable y su futuro simplemente no existe, el amor es algo perfectamente abortable. April y Richard descubren que viven en la desesperanza del abismo personal compartido: su propio matrimonio.

En momentos desesperados decisiones desesperadas, es lo que mejor podría describir lo que ocurre a lo largo de esta película, porque una vez que Richard y April se dan cuenta que como pareja ya no tienen futuro, deciden tomar la idea más insensata pero más convencional de todas, seguir adelante y hacer como si nada estuviese pasando entre ellos, es más, por qué no revivir el pasado y retomar antiguos sueños: dejar todo a un lado, vender la casa e irse a vivir con sus pequeños hijos a París, y así encontrar algún significado a su vida. Las cosas mejoran para ellos, todo es felicidad, los vecinos, los compañeros de trabajo, el mundo siente envidia de ellos, Richard y April saben que los Wheelers son las personas más especiales de mundo. Los Wheelers reman contra la corriente, van hacia su destino.

La frustración es como una infección bacterial del alma, si no se trata a tiempo invade cada rincón de la existencia, y es lo que ocurre a esta “pareja perfecta”. Complicaciones de último momento que, para una situación más normal, podrían ser cosas buenas: un ascenso inesperado en el trabajo y un nuevo bebé; pero los Wheelers no están para disfrutar de las cosas simples de la vida, ellos necesitan bajo la excusa de estos acontecimientos, encontrar la manera de decirse que se odian mutuamente, que el amor que existió entre ellos no es más que un estar que no desean y un querer ir que no pueden, y que la mudanza a París no es más que una fuga contra sí mismos pero compartida. Las verdaderas complicaciones empiezan bajo la asesoría de un extraño personaje que pese a sus “deficiencias mentales” sabe escarbar de manera magistral y hasta el mismo hueso la llaga que los Wheelers tienen en vez de corazón, hasta culminar en el más desabrido, frustrante, patético y mediocre destino.

Revolutionary Road, es una película de “complicaciones de pareja” pero también es una película de conflictos profundamente personales que a cualquiera y en cualquier momento pueden presentarse, es como una puerta que está abierta pero nadie quiere levantarse a cerrar por temor a que alguien usurpe ese incómodo puesto que le ha tocado. Película muy recomendable para aquellos que crean que sólo con amar las parejas perduran, o que sólo con desear los sueños pueden hacerse realidad.

*Para variar, y yo no sé a quien se le pueden ocurrir estos títulos, el título en español de esta película es “Sólo un Sueño”, titulo que no tiene nada que ver con la trama de la historia. A manera de reivindicación y resarcimiento para todo el público que tiene al español como lengua materna, las grandes productoras y distribuidoras de películas deberían  de apegar sus títulos al original o, si no tienen la capacidad de hacerlo, que mantengan el título original ya que nosotros, como público inteligente, nos la sabremos arreglar con nuestra peculiar pronunciación y comprensión del inglés: “Revolushonari Rad”.

Enlace:

Visiten los blogs de José Gerardo Muñoz:  La postura del entrometido y Solozé

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