Cine y Comics – The Batman, según Frank Miller

The Batman, según Frank Miller

Por Eddy Roma

15-comics-1

 

Para mí, la mejor definición de la personalidad de Batman, el vigilante encapotado que se vale de la fortuna y obsesiones del rico heredero Bruce Wayne para batallar a toda clase de criminales en Gotham City, figura en Spawn-Batman, publicado por Image Comics en 1994.

Alfred Pennyworth, el eterno mayordomo de origen inglés, lleva una bandeja al laboratorio donde su patrón, algo maltrecho, examina una cabeza humana que arrancó de un robot que casi lo mata en combate. Le ofrece un té de camomila, “recomendado para aliviar el estrés en los vigilantes que sufren de un desorden obsesivo”. Sin voltear a verlo, Batman ordena que le cure el hombro pues le estorba la sangre.

—Sí señor —dice Alfred—, pero debería considerar el quitarse la capa para facilitar mi labor. Después de todo, no necesita esconder su identidad aquí.

Batman responde:

—A veces me siento mejor con la máscara puesta.

Encontrar la definición, la identidad del personaje. Las interpretaciones de los personajes de comic con existencia longeva (Batman debutó en mayo de 1939) varían según el talante creativo del equipo contratado para continuar la serie. Batman tuvo momentos brillantes en manos de su creador Bob Kane y el guionista Bill Finger a comienzos de los 40, y su renovador Denny O’Neil y el dibujante Neal Adams a comienzos de los 70. Era claro que Batman operaba mejor sin la compañía de Robin, la noche representaba su elemento natural, no tenía por qué ser amable al tratar con los criminales y salvo el comisionado James Gordon la policía haría bien en no entrometerse en las pesquisas dirigidas  por el hombre murciélago. La síntesis que definió el carácter sombrío del héroe, donde Bruce Wayne es en realidad el alter ego de Batman, se debe a la escritura de Frank Miller (Olney, estado de Maryland, 1957), a quien considero uno de los mejores novelistas estadounidenses de cualquier tiempo y lugar. Novelista, sí, y con pleno derecho, fundador de una ciudad, Basin City, en el mismo territorio ficticio donde se asientan el condado de Yoknapatawpha, la Universidad de Miskatonic en Arkham y allá en el sur, a orillas de un río, el pueblo de Santa María.

Frank sabe cómo hacer hablar a Batman. Alfred insiste en las virtudes del té que ya se enfría:

—Dicen que la camomila cura las pesadillas. Aún las autoprovocadas.

Harto de recibir las pullas de su mayordomo, Batman aprieta los dientes y le espeta:

—No sufro de pesadillas. Yo las doy.

Sin inmutarse, Alfred replica:

—No necesita intimidarme señor. Soy su amigo.

15-comics-2

Bruce Wayne es un pretexto para Batman. En The Dark Knight Returns (1986), la voz de Batman le recita a un Bruce Wayne de 55 años, retirado en su mansión (mientras, en las afueras, al mismo tiempo que sufre la más fuerte ola de calor registrada en su historia Gotham City se ahoga en la violencia generada por una pandilla juvenil, los Mutantes), que “la hora ha llegado. Lo sabes en el alma. Pues yo soy tu alma. No puedes escapar de mí. Eres débil. Eres pequeño. No eres nada. Una jaula oxidada que no puede contenerme. Ardiendo. Te quemo. Al quemarte me vuelvo una llamarada. Caliente. Brillante. Fiera y hermosa. No puedes detenerme. Ni con vino, ni con promesas, ni con el peso de la vejez. No puedes detenerme. Pero sigues tratando… Sigues huyendo.” Bruce Wayne quiso huir. Retiró a Batman diez años antes. Creía satisfacerlo con la práctica de cualquier deporte de riesgo. Cuando el comisionado Gordon cuestionaba la puesta en libertad de Harvey Dent, Two-Face, cuyo tratamiento y cirugía plástica Wayne financió, mentía cuando aseguró: “El comisionado es un policía excelente, pero un mal juez de carácter. Debemos creer en Harvey Dent. Debemos creer que nuestros demonios privados pueden ser vencidos”. Ni Harvey Dent ni él pudieron vencerlos. Batman y Two-Face seguían muy vivos, aguardando la oportunidad para resurgir. No importaba bajo qué condiciones. La noche cuando reaparece, coincidiendo con una tormenta que refresca el calor por algunas horas, tras someter a un psicópata, un padrote y a tres o cuatro mutantes, reflexiona: “Debería ser una agonía. Ya debía ser una masa de músculos adoloridos. Vencido, inútil. Inmóvil. Y si fuera un viejo, así sería. Pero soy un hombre de 30, de 20 años otra vez. La lluvia en el pecho es mi bautizo. Nací otra vez”.

Batman nace otra vez para demostrar que a partir de su última aventura el comic ya no sería un género destinado a la gente de poca edad. La elegancia, precisión y belleza del arte literario también podían apoyarse con el uso de imágenes. En All-Star Batman & Robin The Boy Wonder, el título que desde 2005 escribe para DC Comics, Frank es capaz de hacer que Batman se refiera a Gotham, una dama cuyos atractivos de hinchen con podredumbre (y lo cito en inglés) como: “Beautiful. Like Edgar Allan Poe’s sweet Lenore, before her small cough brought a spot of blood to her lip and the poet knew she was plagued. Doomed”.

El miedo como arma para amedrentar al criminal y el traje de murciélago lo ideó al comienzo de su carrera, según Frank, en Batman: Year One (1987). Bruce Wayne será el tonto útil, fingiendo atiborrarse de rubias y cocaína para que lo dejen trabajar y planee recuperar el alma de Gotham City, rehén de las familias corruptas y el mafioso departamento de policía.

Bob Kane ideó el trazo y Bill Finger definió el ingenio de los personajes. Denny O’Neil eliminó toda huella infantil y Neal Adams lo dibujó como esa sombra que emerge de la oscuridad dispuesta a escarmentar al malhechor. Frank tuvo plena autoridad para escribir, en All-Star Batman & Robin The Boy Wonder número 5, mientras Batman corre de cacería por las azoteas de su ciudad (y vuelvo a citarlo con su vocabulario y prosodia original):

—I should be exhausted. I haven’t slept in days. But I can’t get tired. No matter how hard I try. Not on a night like this. Not whit my pulse pounding my ears and dear Gotham calling to me like a sultry siren (…) Twenty stories below me, some idiot leans on the horn of his peterbilt. Some loon two blocks behind me laughs and calls to Jesus. It’s a beautiful night. It’s a perfect night. It’s a hunter’s night.

Fuentes:

Miller, Frank, con David Mazzucchelli y Richmond Lewis. Batman Año Uno. Grupo Editorial Vid, México, 1999.

Miller, Frank, con Jim Lee. All Star Batman & Robin The Boy Wonder  2. DC Comics. Noviembre de 2005.

Miller, Frank, con Jim Lee.  All Star Batman & Robin The Boy Wonder 5. DC Comics. Julio de 2007.

Miller, Frank, con Klaus Janson y Lynn Varley. El regreso del caballero nocturno. Tomo 1. Grupo Editorial Vid, México, 1997.

Miller, Frank, con Todd McFarlane. Spawn-Batman. Grupo Editorial Vid, México, 1998.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s