Fotografía – Fichados y tatuados: retrato autobiográfico

Fichados y Tatuados: retrato autobiográfico

 

Por Oswaldo J. Hernández

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Múltiples, no, mejor exagerándolo todo, son demasiados los individuos que delimitan cotidianamente la vida de cualquier insignificante ser humano. Una autobiografía compartida, disgregada y al mismísimo tiempo convergente. La personalidad sufre involuntariamente enucleaciones sistemáticas, cada día, cada hora, en cada precisa interacción. Una radical alteridad, pues, llena de reflejos reminiscentes, diluidos, compartimentados en el  intento de esbozar el retrato íntimo de ser uno mismo, en fin. Germán Gómez un tipazo que tiene más que claro todo esto, que podría explicarlo inclusive mejor. Y es que Germán lo contrapone todo desde un sentido estético. Le otorga profundidad y valor interpretativo, plástico y en esencia fotográfico. Ganador del premio autor-revelación-Photoespaña-2008 Germán Gómez andaba de visita en Guatemala como parte del recién pasado y agradecido Festival Foto>30.

Su trabajo (el de Germán): una exposición original. Su trabajo (claro): Fichados y Tatuados.

Me dice Germán: “Mi obra es la búsqueda de discernir una identidad, una autobiografía a través de los retratos de los demás”. Y es que su exposición consiste en narrar acontecimientos propios de su vida tomando el referente más humano posible: sus colegas, amigos, familiares y conocidos. En suma, alguien imprescindible, alguien que ha dejado una huella latente, imborrable, en alguna parte, en algún lugar para nada superficial. Por supuesto que Germán retoma una superficie, un lienzo inusual para recopilar la información de su retrato: ajenas epidermis en el interior de un simbólico tatuaje. O al revés, puede ser, una marca, una figura diluida con pintura en la piel de alguien más. Todo es funcional.

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Bien, las piezas que constituyen a Fichados y Tatuados constan de dos partes: una fotografía (gigantesca) correspondiente con una (mediana) ficha informativa a manera de tarjeta policial. “La ficha policial –me platica Germán– es la parte conceptual del proyecto, es retratar a las personas de manera visceral con que son identificados ante, digamos, las autoridades. Fichados viene a ser más como esa parte de examen teórico, mientras que Tatuados pues es el retrato de un metro por un metro en el que cada colega está mostrando su tatuaje”.

Originalmente, Fichados y Tatuados incluía 50 cuerpos marcados por un tatuaje. Eso originalmente. Sin embargo, en Foto>30, Germán trajo consigo la misma exhibición con la que representó a España en la XXIV Bienal de Alejandría el año pasado en Egipto. 36 imágenes: 18 Fichados y 18 Tatuados.

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Tatuados: como presidiarios o quizá convictos, los diversos autorretratos de Germán sólo han conseguido posar de frente, de perfil y de espalda; algunas veces requeridos con gafas, depilados u otro aditamento necesario para su reconocimiento. En su mayoría hombres que delatan naturalidad y congruencia ante el dibujo o tatuaje con que el amigo Germán ha logrado identificar un recuerdo en alguna parte de sus cuerpos.

Fichados: al mismo tiempo, cada uno de estos protagonistas ha ido anotando datos heterogéneos acerca de su personalidad en una tarjeta policial: apellido, nombre, lugar de nacimiento, domicilio, etcétera. Además, cada individuo sintetiza una sórdida historia a través de distintas descripciones: características físicas, pesos y alturas, niveles culturales, el color de los ojos, indumentaria; incluso el tipo de estupefaciente o medicamento que consumen y los signos externos más evidentes.

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Germán me cuenta además cómo tardó dos años en concretizar definitivamente la muestra de Fichados y Tatuados: “El primer año lo ocupé en hacer una recopilación de los 50 momentos más importantes de mi vida; luego, preguntarme qué símbolo dedicaría para identificarme con cada uno de ellos”.

Entre referencias personales, amores, episodios religiosos, premios recibidos, ciudades representativas, Germán hace una relectura de los rasgos que definen su personalidad. Cada episodio es numerado desde el 1001 hasta el 1050. El primer retrato (1001) es una parte de El Guernica de Picasso (la mujer con el niño muerto en brazos), en el cual Germán hace alusión a la muerte de su hermano mayor. “El primer recuerdo que tengo de mi vida –me dice Germán–, a través de las historias que cuenta mi familia, es la muerte de mi hermano; el segundo momento (1002), viene a ser la fecha de mi nacimiento”. Si bien el nombre “Germán” está plasmado de forma recurrente a lo largo de toda la exposición, el último (1050) “Fichado y Tatuado” se trata nada más y nada menos que de la firma con el nombre de “Germán” dibujado en el brazo de uno de los mejores y más queridos amigos del fotógrafo y con lo cual Germán puntualiza tan interesante serie autobiográfica.

(Fotografías, cortesía del Centro Cultural de España en Guatemala)

Enlace:

Visita el blog de Oswaldo J. Hernández: La virtual alteridad

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