Literatura guatemalteca – Manuel José Arce: el teatro de un poeta

Manuel José Arce: el teatro de un poeta

Por Carmen Lucía Alvarado

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Manuel José Arce disfrazó las cosas más reales y cotidianas, en un país sangriento, injusto y sobre todo encasillado.

La cuestión no era repetir las palabras textuales de las protestas. Salir y gritar el ambiente de injusticia. Así, con la creatividad y el talento de este poeta y dramaturgo, se pone en escena la controversial obra Delito, condena y ejecución de una gallina. Un ejemplo demasiado acorde a la realidad latinoamericana y, claro, específicamente guatemalteca.

Esta pieza teatral se vale de una cantidad de recursos escénicos para ejemplificar, con un problema económico de la producción avícola, la situación de represión y violencia del país. Los personajes tienen una constante interacción con el público, dejando por sentado que están haciendo una representación de algo, no están teniendo una apropiación de la realidad sino más bien una interacción con ella.

En el principio de la obra se utilizan elementos como “El Choco”, un pordiosero que esta pidiendo limosna en la entrada del teatro mientras el público ingresa. También está “El informador” quien mantiene informados con noticias de la prensa actual. Mientras la gente ingresa al teatro, los actores parecen en escena a medio maquillar y todavía como actores, no como los personajes. De una manera muy estilizada, los personajes están bien delimitados: las gallinas, los granjeros y los gordos; que son específicamente los tres bandos en que se divide esta trama.

El supremo distribuidor general sube los precios del concentrado, los granjeros no están de acuerdo y  en protesta empiezan a botar los huevos para no venderlos, las gallinas reclaman su concentrado e inician una serie de protestas por las cuales pagarán muy caro, pues esa revelación lleva a la ejecución de la gallina dirigente.

Quizá sea  un referente inmediato, al momento de presenciar estas escenas, el Teatro Pánico, pues es una crítica pura que además tiene intervenciones bastante “absurdas” (entrecomillado porque realmente todos los elementos de la obra tienen un fin concreto). Una ejecución de una gallina no es ilegal, pero es poco usual en el teatro. De lo demasiado real, como la intervención del “choco” y sus canciones en medio de las escenas, hasta los rótulos que llevan el nombre de la obra y los actores hablándose entre sí, esta obra es un juego de extremos, de sarcasmos de recursos poco usuales, como las proyecciones de dictadores, y de las exageraciones que, como siempre no dejan ni un espacio para la duda del espectador, esta es una obra de mensaje claro y de interpretación magistral, no hubo una mejor manera de disfrazar la violencia y el ambiente de represión, sin mencionarlo en realidad.

En Sebastián sales de compras, siguen apareciendo las denuncias a un estado de represión, además de una crítica directa al nivel de vida del país,  con la intervención directa de los Estados Unidos, representados por los personajes “Mister” y “Miss” quienes se van apoderando de la voluntad de Sebastián, convenciéndolo de comprar cosas innecesarias y fuera de su alcance, hasta levarlo a un estado de hipnotismo.

En Compermiso, un juego del absurdo va creando el camino a una crítica directa de la doble moral de la sociedad guatemalteca, con escasos personajes, “él”, “ella”, “pastor”, “pastora”…los papeles se van intercalando entre un discurso erótico y uno religioso.

Las obras teatrales de Manuel José Arce tienen intenciones definidas, le valieron la censura, sin embargo, fueron puestas en escena en varias partes del mundo, teniendo el éxito, básicamente, de la identificación de las situaciones similares en toda Latinoamérica.

En medio de una ráfaga de interpretaciones y de estilizaciones de la realidad, Manuel José Arce logró crear el ambiente idóneo para volver arte una protesta, de pasar por el absurdo y el pánico, de no visitar los lugares comunes sino de tergiversar realidades demasiado obvias, poetizarlas, convertirlas y describir en el espacio de un escenario las posibilidades infinitas de decir la verdad con ficciones.

La realidad no se limita a un escenario, si no es el escenario el que se convierte en ese espacio en el que los ojos de Arce llevaron a cabo toda una realidad paralela.

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