Pintura – Arte Maya VII

Arte Maya VII

Los incensarios rituales de Palenque

 

Por Jaime Moreno

 

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Palenque es uno de los sitios mayas con mayor difusión e importancia. Las razones son diversas. Primero, basta afirmar que fue uno de los estados más dominantes del centro de Chiapas para comprender su posición dentro de la geografía política del área maya. Sin embargo, otros motivos dan a esta ciudad un lugar en el mundo. Dentro de una de sus pirámides fue descubierta la tumba del rey Pakal, cuyo sarcófago es considerado una de las piezas más finas e importantes del arte maya (el cual, por cierto, posee un artículo en esta sección). Además, en años recientes fueron hallados más de un centenar de incensarios de exquisita manufactura que brindan nuevas luces acerca de la concepción cósmica de este pueblo.

Un incensario es un elemento que se utiliza para quemar las ofrendas que se depositan en ellos, logrando que pasen a un estado capaz de alcanzar el mundo de los dioses. Existen dos tipos: el sencillo, que consta de una pieza única; o el compuesto, que consiste en un pedestal y un cajete-brasero. Los encontrados en Palenque (en el complejo llamado Grupo de las Cruces) son de tipo compuesto y de iconografía intrincada y reveladora.

Incensarios, árboles cósmicos

Dentro de la visión que los mayas poseían del mundo, los árboles cósmicos jugaban un papel de mucha importancia. Éstos servían como conectores entre el cielo y la tierra, además de sostener la bóveda celeste. Es por ello que la Ceiba era el elemento arbóreo que mejor representaba este concepto. Así, dentro de las mitologías celestes, una de las más arraigadas es la de la Ceiba-cocodrilo como simbolización del árbol cósmico. En Palenque, dicho sea de paso, los incensarios están elaborados para personificar este símbolo. ¿Qué elementos realzan esta condición? La disección de la estructura es la siguiente:

  • Forma cilíndrica, que representa el tronco de un árbol.
  • En la base, mascarón del monstruo Imix. Representa la a la Ceiba-cocodrillo y se encarga de marcar la unión entre el mundo y el inframundo.
  • Al centro, en grande, mascarón del Joven dios solar.
  • Sobre el mascarón, figuras animales, vegetales y fantásticas. Poseen la función de acompañantes de la deidad del sol.
  • En el borde superior, las aves.

En conjunto, estos elementos eran representaciones del tránsito del dios solar a través de la bóveda celeste. En ocasiones, también, personificaban a distintos dioses relacionados con edificios específicos (he ahí su función ritual en Palenque).

Hemos visto, entonces, otro de los elementos de la iconografía maya y su arte. Recordemos que es una de las manifestaciones artísticas más finas y complejas del mundo. ¡Hasta la próxima!

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