Reseñas – Espadas como labios / Vicente Aleixandre

Espadas como labios

 

Vicente Aleixandre

 

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Vicente Aleixandre (1898-1984), Premio Nacional de Literatura en 1934 y Premio Nobel de Literatura en 1977 es uno de los más reconocidos integrantes de la llamada Generación del 27 o grupo poético del 27. Espadas como labios publicado en 1932 pertenece a lo que el mismo autor a denominado la primera parte de su producción poética, aquella en la cual “veía al poeta en pie sobre la tierra, como expresión telúrica de las fuerzas que le subían desde sus plantas (…)”.

La existencia, con su ir y venir entre la vida, la muerte y el sueño, aparece en este poemario desgajada en cuatro partes que dedica a sendos poetas: Dámaso Alonso, Federico García Lorca, Manuel Altolaguirre y Luis Cernuda. En cada uno de estos apartados la palabra desatada por Aleixandre encuentra la expresión del mundo interior en lucha por su unificación con el mundo. Dice el poeta en Súplica:

Soy alto como una juventud que no cesa

¿Adónde va a llegar esa cabeza que ha roto ya tres mil vidrios

esos techos innúmeros que olvidan que fueron carne para convertirse en sordera?

El hombre cósmico, el ser humano como reunión de fuerzas antagónicas que lo limitan y que a su vez lo conducen a desatarse, resulta en este poemario una expresión totalizante de la realidad. En sí condensa un universo; agua, mar, cielo, montañas sólo cobran sentido en la medida en que éstas resultan expresión de lo humano. Para el poeta el amor resulta una suerte de arjè, un principio que en su caso restaura la perdida unidad del universo: “Por debajo de todas las apariencias sensibles una sola substancia existía, y a esa sustancia unificadora el poeta la llamaba amor”.

Amor, que como podemos ver en los siguientes versos, no sé corresponde meramente con un amor romántico sino con una visión unificadora:

 

Tú eres un punto sólo una coma o pestaña

eres el mayor monstruo del océano único

eres esa montaña que navegando ocupa

el fondo de los mares como un corazón desbordante

La palabra resulta entonces comunicación inmanente, punto de encuentro y eterno conflicto y pasión de los poetas:

(La palabra la palabra la palabra qué torpe vientre hinchado)

Bill Barreto

Enlace:
Visiten el blog de Bill Barreto: mirada difusa

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