Reseñas –

Madre, nosotros también somos historia

Francisco Morales Santos

Edición bilingüe

Fondo de Cultura Económica

23-resenas-msantos

 

Es fácil pensar la poesía desde el canto, será porque tienen el mismo origen, el mismo espíritu, que al final tiene que ver con reorganizar el mundo apalabrándolo. Ese ejercicio pues, naturalmente poético, es el que hace pervivir la poesía en el papel, en el lenguaje doblemente capturado.

El canto-poesía surge indistintamente del sentir colectivo y de una desnuda intimidad, pienso en el libro de los Salmos, o en los mismos Cantos de Pound, pienso en el mismo Popol Vuh y en mi experiencia caxlánica al leer la traducción de Sam Colop versificada, cantada. En esa misma partitura uno de los poemas-cantos fundacionales de nuestra literatura es Madre nosotros también somos historia, de Francisco Morales Santos.

Empezaba a amainar la guerra, y como en la alucinación de Sara O´Connor al inicio de Terminator 2, un fuego apocalíptico había arrasado con muchos de nuestros signos, el desasosiego del humo cuando se apaga la llama. Es 1988. Nace el canto entonces de un solo tirón del lapicero, como el mismo Francisco cuenta a manera de anécdota,  un acumulado de años, de esos años, un acumulado de haberse quedado en esa Guatemala que cabía en la mira de un fusil, como dijo Arango. Así, Madre nosotros también somos historia es una suerte de arrullo silvestre en medio de tan árido panorama (volver a la imagen de Terminator). El poema se publica íntegro en un pequeño libro que lleva el mismo nombre. Dividido en 4 partes es un recorrido por la piel áspera de: una madre real, una madre simbólica, una campesina, una campesina simbólica, un hijo, un hijo simbólico, una Guatemala, una Guatemala simbólica, un dolor, dolor.

La reivindicación de la ternura, de la caricia, de un abrazo adolorido, pero al final abrazo, es quizá el más profundo aporte de este gran canto. Una alter-épica que invita a la intimidad, que invita a sentarse alrededor del lenguaje, para nada más detenerse un poco, quizá, para detenernos y vernos, y en esa transparente evocación de las palabras, encontrarnos. Una exploración a nuestra feminidad, a un acogedor y ardoroso intento por descubrir nuestra guatemalidad en un vientre poético y colectivo.

 

“He cantado tu presencia entre plática y plática

mientras unas estrellas aparecen y otras ceden el sitio

a tu memoria. Colocando los pies sobre la tierra

he tomado tus grandes sentimientos para arrostrar el tiempo.

Quiérase o no, tus actos han sido la argamasa con que se edifica

este país carajo; país hecho de actos sencillos y humanos simples

que, al cabo, es lo que cuenta,

porque nosotros, madre, también somos historia”.

Julio Serrano

Enlace:

Visiten el blog de Julio Serrano: Fellinada

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s