Reseñas – Niebla / El regalo / Teatro / Antonio González

Niebla/ El regalo

Antonio González

Editorial Cultura 2010

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Por César Ramiro García

La imagen más precisa que cualquiera que conozca a Antonio González puede tener de él, es la de un sujeto delgado, que esconde sus ojos achinados debajo de sus lentes y deambula por escenarios principalmente capitalinos arrancando suspiros, sonrisas y carcajadas de niños y no tan niños.

Aunque su faceta más conocida actualmente es la de titiritero, Antonio se dedica desde hace varios años a la dramaturgia, ha escrito una buena cantidad de obras y llegó a ser el ganador, en 2007, del premio de los Juegos Florales Hispanoamericanos de Quetzaltenango. En aquel momento, junto con las obras galardonadas en las ramas de poesía y cuento, a Antonio le fue publicada su obra “Los Gigantes”. Antes de ella, también había publicado “callecorreos”, en 2002, bajo el sello editorial de zoomsuperstudio, donde compartió créditos con Adelaida Loukota.

“Los Gigantes” fue llevada a escena por el grupo de teatro Armadillo, que en su momento también presentó “Niebla”, otra obra de González que, en un libro que la reúne con “El Regalo”, fue publicada el año pasado, gracias al impulso de la Editorial Cultura.

Siendo la primera publicación en solitario de González, tanto “Niebla” como “El regalo” constan de un acto y se desarrollan a partir de dos personajes enfrentados a la observación del público.

“Niebla” retoma el antiguo motivo de la venta del alma. Arestes ha vendido su alma a Niebla, lo que le lleva a la muerte.

En “El regalo”, el coleccionista Horacio se enfrenta a Eva, a causa de la negativa de desprenderse de las últimas dos piezas de la colección y del absurdo de convivir con el alzheimer durante 20 años.

Las obras coinciden estructuralmente en el uso de la cámara oscura, el acto único, la interacción entre dos personajes en conflicto y la presencia de un tercer personaje testigo y cómplice de las situaciones que desarrollan.

En “Niebla”, la relación entre Arestes y el demonio al que vende su alma es motivada por la búsqueda, a cualquier precio, de un testigo que resulta siendo el público, que enfrentará ese papel, no para salvar a Arestes sino, sencillamente, para presenciar la transacción.

“El Regalo” es una alegoría de la naturalización de la violencia, a partir de la relación codependiente de Eva y Horacio. Horacio se niega durante veinte años a vender las últimas dos piezas de su colección. Durante ese tiempo, los dos personajes han convivido sin vacaciones, sin recibir un regalo, hasta el momento en que reciben una caja que contiene el regalo que se convertirá en la tercera pieza de la colección, pese a ser en sí mismo una agresión.

Al confrontarnos, como lectores o público, las obras de Antonio González nos recuerdan el papel que jugamos en una sociedad donde fenómenos como la corrupción y la violencia han cruzado el límite para volverse cosa natural. Como testigos, muchas veces observamos estas situaciones desde posiciones cómodas. En ese sentido, tanto “Niebla” como “El Regalo” nos recuerdan que nuestra falta de intervención cuando estamos en posición de cambiar el curso de los acontecimientos también nos convierte en cómplices de aquello que presenciamos.

Enlaces:

Visiten el sitio de Antonio González: www.tallertiterefue.com

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