Reseñas – Radiografías / René Morales

Radiografías

René Morales Hernández

Catafixia Editorial, toma 4

2010

Portada de Álvaro Sánchez

30-resenas-rene

Por Carmen Lucía Alvarado

Todas las razones que existan para justificar un viaje confluyen en una, aniquilar el desconocimiento y entonces vernos a nosotros mismos existir en otro espacio. El viaje como el movimiento continuo de un cuerpo, el deslizamiento que va introduciéndose en los terrenos baldíos de nuestro asombro. El viaje como una lista en la que se va tachando de poco en poco, una lista interminable de las cosas que deseamos.

Radiografías de René Morales es el recuento de un viaje, de una traslación, de una aniquilación del tedio, pero sobre todo, es la muestra de que el traslado de los cuerpos es solamente lo que evidencia el traslado de nuestros sentidos. Así, México no es una ciudad a 2240 metros sobre el nivel del mar sino es el espacio en el que el corazón sale volando como un fragmento de papel celofán. Tuxla Gutierrez es el corazón en medio de un desierto de concreto.

Varios viajes en los que se cierran los ojos ante la geografía y queda en evidencia el alma, desnuda de razones turísticas y envuelta en esa mencionada radiografía, la que muestra como nos alteramos con el simple hecho de sentir cuerpo adentro, la radiografía que evidencia la médula de las razones.

El poeta inhala los espacios y convierte al mundo en el recipiente de sus emociones. El poeta es un ser destinado a soportar al mundo con la sensibilidad como su herramienta, pero también como su más grande debilidad. Es entonces cuando el poema se convierte en un arma punzo cortante con la que el poeta se defiende de la realidad, un arma en la que los elementos se expanden y se disminuyen constantemente para, de alguna forma, succionar la esencia.

El poeta se refiere a sí mismo sin la mínima intención de mostrarse como tal, sin ser imagen, sin ser referencia, sin ser un estado; de esta forma las auto referencias no podrán encontrarse en nada que sea menos real que un trozo de carne que se mueve como única muestra de su existencia.

Este es un libro con sed, en el que hay una búsqueda ciega, un búsqueda que deja como muestra este trozo de declaraciones sensoriales, esta radiografía que demuestra que la poesía es un síntoma de la necesidad que se expande por las entrañas de las carreteras, una radiografía que muestra a la poesía como una mancha que se expande, como un órgano vital que se alimenta de sueños.

Un ambiente obscuro mezclado con el fluir etílico de las palabras, será siempre el compañero perfecto para partir en busca de los amaneceres, y la belleza será esa luz blanca que evidencia huesos rotos sobre negro. Esta radiografía es la que nos hace diagnosticar que un alma sensible tendrá al llanto como hermano gemelo del poema, tendrá a la soledad como hermana gemela del poema, pero sobre todo, tendrá al asombro como hermano gemelo del poema.

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