Música – Mirada y escucha al rock cubano

Mirada y escucha al rock cubano

 

Por Eddy Roma

 

Nadie se imaginaría que en Cuba existen bandas de rock y sí, las hay. En 1956 debutó el primer combo rocanrolero del patio, “Los Llópiz”; al año siguiente unos jovencísimos “Hot Rockers” llegaron a presentarse en Venezuela. La política cultural de la Revolución modificó el panorama: durante años se marginaría a los grupos que interpretaban música en el idioma del enemigo. Las fiestas privadas fueron el reducto salvador de muchos piquetes. El repertorio propio era sustituido por versiones de los éxitos del momento, de “Born To Be Wild” a “Smoke On The Water”.

El infame calificativo de diversionista ideológico era herrado en la frente de los seguidores comprometidos con la música y nada más. Es obvia la similitud de maestros y censores cubanos con los pastores y censores de otras áreas del continente. Mientras éstos acusan a la música en inglés, acompañada con guitarras eléctricas, de contener mensajes subliminales que incitaban a la adoración de Lucifer, aquéllos temían que ese sonido desviara a los jóvenes del arduo sendero disciplinario que conduce al Hombre Nuevo. En Santa Clara me contaron la historia del estudiante que fue expulsado de la universidad a pocos cursos de graduarse por escuchar rock; en Sancti Spiritus supe que en un valle cercano a la villa se captaban con toda claridad las emisoras en onda corta provenientes de Miami y que para oírlas, a escondidas, se refugiaban en esos depósitos de agua semejantes a platillos voladores a punto de despegar, frecuentes en las cercanías de campos y ciudades.

Una escena tan vital como la cubana no podía ignorar lo que sucedía en el exterior. El jazz tuvo que mimetizarse como “música moderna” para engañar a los comisarios demasiado celosos del cumplimiento de su deber. El rock se coló en algunos arreglos del Grupo de Experimentación Sonora del Icaic (Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográfica), y a finales de los setenta surgió “Síntesis”, grupo que obtendría voz propia al incorporar arreglos de jazz y rock a los cantos de raíz yoruba. Durante los ochenta se consolidaron “Gens” (que empezaron con versiones de Silvio Rodríguez y los Beatles) y “Venus” (que tocaba heavy metal en español).

En diciembre de 1987 se inauguró el “Patio de María”, la casa del rock cubano que, hasta su injustificado cierre en 2003, ofreció un espacio para ensayos y presentaciones de las bandas locales. Aunque no era su nombre oficial, el Patio debió su madrinazgo a María Gattorno, promotora cultural que, aparte de apoyar a las bandas, dirigía programas de educación destinados a los jóvenes. Llegó a tener el mismo peso y referencia que el antiguo estadio Obras Sanitarias, de Buenos Aires; el Patio aseguraba la consagración de la banda que ahí se presentara.

Varios grupos tienen el respaldo en la Asociación Hermanos Saiz, promotora cultural con sedes en todas las localidades de la isla. Las AHS organizan los festivales de Pinar del Río (Pinar Rock), La Habana (Caimán Rock), Santa Clara (Ciudad Metal) y Holguín (Metal HG). Duran tres o cuatro días, incluyen un amplio número de bandas y convocan a centenares de seguidores.

El ejercicio del rock no se limita a La Habana. De occidente a oriente existen grupos de todos los géneros y estilos: Albatross (punk, Sandino), Tendencia (metal mestizo, Pinar del Río), Médula (metal, Pinar del Río; en 2005 incorporó como guitarra rítmica al guatemalteco Eddy Antonio Morales, estudiante de ingeniería forestal en la universidad pinareña; sus compañeros de banda le conocen como “Maya”), Chlover (hardcore, Artemisa), Poker Club (acústico, Matanzas), Unlight Domain (death metal Matanzas), Rice and Beans (nü-metal, Cárdenas), Akupunktura (punk, Cienfuegos), Dana (death metal, Cienfuegos), C-Men (nü-metal, Santa Clara), Eskoria (punk, Santa Clara), Blinder (metal, Santa Clara), Cry For Out (death metal melódico, Santa Clara), Necrófago (death metal, Placetas), Limalla (punk, Sancti Spiritus), Arrabio (punk, Trinidad), Cancerbero (death metal, Jaitibonico), Grinder Carnage (death metal, Camagüey), Olimpo (heavy metal, Las Tunas), Mephisto (black metal, Holguín), Jeffrey Dahmer (gore, Holguín), Área 313 (industrial, Holguín) y Morbo (black metal, Baracoa).

Niña de ojos verdes/ Eskoria

Nombres habituales de la escena capitalina son Zeus (thrash), Combat Noise (grind), Porno Para Ricardo (punk), Anima Mundi (rock progresivo), Tesis de Menta (rock), The Chaos Neither Silence (black metal), Hipnosis (metal; cuenta con tres mujeres en sus filas), Dago (liderado por el guitarrista Dagoberto Pedraja, ex integrante de Gens y la banda de Carlos Varela), Qvalibre (fusión de metal con timba), Viento Solar (rock), Agonizer (thrash), Tribal (nü-metal), Tenaz (hard rock), Sociedad Havana Blues y Necrópolis (thrash).

Ya notaron el mucho número de bandas que practican la metralla más infernal, el de voces cavernosas y guitarras con riffs estremecedores. No me satisfizo la explicación que me dio Javier Leiva, ex baterista de “Médium”, hoy ocupado en la redacción a mano una Historia del rock, acerca de que las bandas eligen el metal y cantar en inglés para obtener una inserción en el mercado exterior. Dejo aparte mi desacuerdo para las bandas de la América nuestra que eligen el anglosajón de ahora para cantar. Una camiseta negra con un pentagrama puesto de cabeza y una cruz en llamas tiene idéntico impacto en Cuba o El Salvador, Brasil o Colombia. Llevarla implica un desafío.

Mephisto

Claro, el exceso de minerales lleva a una radicalización innecesaria, perjudicial para la apertura a otros géneros que no sean los preferidos por la mayoría. Se pierden de la música de Anima Mundi, que acude a las otras raíces cubanas (las de procedencia gallega y asturiana) para embellecer sus composiciones, o de Tesis de Menta, cuyo nombre honra la frescura que aporta en canciones como esta:

Tesis de menta

No falta el color local. La fusión del rock con elementos afrocubanos tiene como exponente más notorio a “Tendencia”. La etapa primera del grupo se caracterizó por el death metal en inglés; la actual estética del grupo ampara el español y el uso de percusiones. Su cubanía tampoco desdeña la política. Junto con “Zeus” es la banda de mayor proyección internacional fuera de Cuba; su segundo álbum cuenta con edición en España.

La tumba que tumba/ Tendencia

Mis bandas predilectas de Cuba son “Porno Para Ricardo” y “Combat Noise”. Combat Noise, fundada en 1996 y liderada por el vocalista Juan Carlos Torrente, es muestra de fidelidad a un estilo y una actitud que los hace muy apreciados por los fans de la isla entera. Juan Carlos es el portavoz de un amplio sector de rockeros cubanos; sus declaraciones no evitan la polémica: invitan a la discusión y al pensamiento. La puesta en escena de la banda es descrita como “una verdadera moledora de huesos”, “nadie escapa a las ráfagas que dispararon a lo largo de toda su descarga”. La guerra y cuanto ella implica construyen el universo sonoro de “Combat Noise”. En su bunker cuenta con cinco demos y un sencillo grabado en Finlandia, Soldiers Must Like To Kill.

Soldiers must like to kill/Combat noise

“Porno Para Ricardo” es asunto aparte. Juan Rulfo dijo que escribió Pedro Páramo porque era el libro que quería leer y no encontraba en ningún lado; el guitarrista y diseñador gráfico Gorki Águila dijo que fundó Porno Para Ricardo porque en ningún lado oía el piquete que deseaba escuchar. La primera etapa del grupo dejó un demo, Pol tu culpa, y un disco, Rock para las masas… (cárnicas). Aunque los identifican como punk me encuentro ante una banda que toca un rock muy prendido, cantado en español caribeño, o habanero, como prefieran, que me causa ganas de estar en uno de sus anticonciertos, los primeros, los que demoraban a propósito para irritar al público, antes del arresto de Gorki después de un concierto en Pinar del Río, en 2003, acusado de entregarle droga a una espectadora pero en el fondo por mucho provocar a las autoridades con canciones como “Nueve cuentos”, donde cantó acerca de “un hombre en este país, que se perpetua como un verdugo, y quiere hacernos siempre el futuro feliz feliz feliz”.

El kake

La cárcel no lo ablandó: la más reciente entrega discográfica de la banda, un díptico dividido en los álbumes Soy porno, soy popular (que parodia al “soy cubano, soy popular” de una marca de cigarrillos) y A mí no me gusta la política, pero yo le gusto a ella compañero (que remite al “I Don’t Like Drugs But The Drugs Like Me”, de Marilyn Manson), incluye canciones que asombran por su osadía e inconformidad a prueba de riesgos. Ninguna papa caliente que brinca de mano en mano: Porno Para Ricardo es lava que arde. Cerrados los espacios para tocar en salones o acudir a festivales, debe presentarse en tocadas clandestinas.
La política/Porno para Ricardo

Es contado el grupo que no haya grabado, al menos, un demo de cuatro o cinco canciones. El material de las bandas se vende por correspondencia, en los festivales o a través de internet. Cuesta que las discográficas tomen en cuenta a las bandas. El sello estatal Egrem editó una muestra con 18 grupos de la isla titulada Territorio Libre (2003). También lanzó el debut formal de Hipnosis (The Chosen One, 2004), el segundo álbum de Tendencia (Rebeldes, 2004), la versión en cassette de Septentrión (2001), el primer disco de Anima Mundi, y Mi generación (2006), el álbum debut de Tesis de Menta. No conviene ilusionarse con este apoyo: Fanny Tachín, bajista de Hipnosis, se quejó en una entrevista de la escasa promoción ofrecida por Egrem a pesar de agotar cuatro tirajes de mil copias cada uno.
The chosen one/Hipnosis

Fuera de Cuba se difunde el trabajo de Zeus (Chip Records, España), Porno Para Ricardo (Discos Antídoto, México), Tendencia (Santo Grial, España), Medium (American Line Productions, México), Anima Mundi (Mellow Records, Italia) y dos compilaciones tituladas Cuba Underground (Opción Sónica, México).

Dollar/Zeus

Los fanzines, esa prensa alternativa que difunde noticias del movimiento subterráneo internacional gracias al intercambio por correo, tienen amplio desarrollo en la isla. En 1992 apareció el primer ‘zine cubano, Death Through Your Veins, a cargo de Jorge Luis Hoyos. Los fanzines aparecen en todo el país: Ilusión (Pinar del Río), Scriptorium (La Habana), Cannibal (Bauta), Insanedrac (Cárdenas), Polilla en la Sombra (Cienfuegos), Spirit Bloody Spiritus (Sancti Spiritus), Turbulencia (Holguín) y Suffering (Banes). Es notorio el oficio y rigor: las entrevistas demuestran mucha investigación previa. Las reseñas no se limitan a la alabanza o el despedace gratuitos; los editores son certeros al criticar los problemas que afectan a la escena y las estrecheces que perciban en las grabaciones.

También figuran JaRock de Café, revista de la AHS de errática continuidad, y El Punto Ge , que procura crear debate acerca de cuestiones musicales, artísticas y literarias para combatir la ya citada petrificación alrededor del metal que ocurre en cierto sector del público.Como ven, el rock se ha hecho de un lugar en la rica tradición musical de la isla a pesar de las carencias materiales que padece y las molestias estomacales que ocasiona en más de algún funcionario. En Guatemala nos quejamos de la falta de bandas y espacios. Vean lo que ocurre en otros sitios. Hace un par de años apunté que no me extrañaría que el modo cubano de hacer rock llegara a imponerse como sucedió con la trova, el latin jazz y la salsa. Falta que ocurra la exportación masiva de bandas y mayor atención por las costas hispanoparlantes del golfo de México, mar Caribe y océano Atlántico.

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